Grandes correderas minimalistas: el reto real
Cuando una corredera supera los 4 metros, el reto ya no es sólo estético. Es estructural.
En un proyecto con una obertura de grandes dimensiones y perfil visual mínimo, el objetivo era claro: máxima transparencia y continuidad real entre interior y exterior.
Pero detrás de esa aparente ligereza había condicionantes importantes:
— peso elevado de la hoja
— control de dilataciones
— hermeticidad real
— estabilidad del movimiento con el paso del tiempo
En estos casos, en Grabalosa no partimos sólo del sistema, sino del conjunto: estructura, soporte, pavimento, tolerancias de obra y condiciones de uso. La precisión en taller y la coordinación previa con dirección facultativa son lo que permite que una solución minimalista funcione con exigencia real.
Una gran abertura puede impresionar el primer día. La calidad se demuestra años después, cuando el movimiento sigue siendo suave y la estanqueidad se mantiene intacta.
La diferencia casi siempre está en los detalles que no se ven.